Una vez sabes medir el pH del agua de riego, el siguiente paso es ajustarlo al rango que tus plantas necesitan. Es más fácil de lo que parece y marca la diferencia entre una planta que asimila bien los nutrientes y otra que se queda a medias.
Qué pasa cuando el pH se descontrola
Fuera del rango correcto (en general 5,5–6,5 en coco e hidroponía, 6,0–7,0 en tierra), las raíces dejan de absorber ciertos nutrientes aunque estén presentes en el agua. Es el temido bloqueo de nutrientes: hojas amarillas o manchadas pese a fertilizar bien.
Cómo bajar el pH (pH-)
Si el agua marca por encima de tu objetivo, usa un regulador de pH a la baja. Añade unas pocas gotas, remueve y vuelve a medir; repite hasta acercarte al valor deseado. Para cultivo orgánico, el Bio pH- de Biobizz es una opción suave; en hidroponía, el Ionic pH Down es muy preciso.

Cómo subir el pH (pH+)
Si el agua es demasiado ácida, usa un regulador al alza como el Ionic pH Up, también en pequeñas dosis y midiendo tras cada una. Es menos habitual, pero pasa con aguas de pozo o muy blandas.
¿Sirve el ácido cítrico casero?
Puede bajar el pH puntualmente, pero es inestable: el pH rebota a las pocas horas y no sirve para depósitos. Para un control fiable, mejor un regulador específico de cultivo.
Orden de mezcla y dosis
- Llena el agua y añade primero los fertilizantes.
- Remueve y mide el pH de la mezcla final.
- Corrige con pH- o pH+ poco a poco, midiendo tras cada dosis.
- Riega cuando el valor esté en tu rango objetivo.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas gotas de pH- por litro?
Depende de la dureza del agua; no hay número fijo. Empieza con poco (1-2 gotas/L), mide y ajusta. El agua dura necesita más.
¿Ajusto antes o después de abonar?
Siempre después: el fertilizante cambia el pH, así que mide y corrige la mezcla ya preparada.


